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Entrevista al arqueólogo Pablo Guerra sobre el estado de la arqueología en España

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Hace unos años se publicaba en el canal de Youtube de ArqueoUDIMA la entrevista al arqueólogo Pablo Guerra a propósito de la crisis de la arqueología española.

Una entrevista que mantiene a día de hoy toda su vigencia y que cuyo visionado consideramos imprescindible para cualquier estudiante universitario o futuro arqueólogo.

Nacido en 1978 en Madrid, Guerra es un arqueólogo con una dilatada experiencia desde que entró en contacto con las primeras excavaciones arqueológicas a finales de los años noventa, cuando se encontraba terminando su licenciatura en Historia.

En 2003 se profesionaliza como arqueólogo explorando yacimientos prehistóricos por toda la Península Ibérica (Cáceres, Teruel, Murcia) y también en las Islas Baleares.

Y ya en 2015 se doctora con Mención Internacional por la Universidad Politécnica de Madrid en la rama de Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico.

Ponente en congresos internacionales y autor de múltiples artículos y libros sobre arqueología, no cabe duda de que Pablo Guerra es una referencia en nuestro campo y una persona a la que merece la pena prestar atención.

Por eso rescatamos esta entrevista donde se tratan sugerencias para mejorar la profesión de arqueólogo en España, desde la formación universitaria hasta la situación actual de las empresas, pasando por la legislación referente a patrimonio.

¿Existe una crisis de la arqueología en España?

Daniel Casado (en adelante DC): Desde que Indiana Jones se coló en las pantallas de nuestro cine, recae sobre la arqueología el peso del estereotipo.

Poco a poco vamos dejando atrás esa imagen de cazatesoros aventurero con el siempre icónico sombrero Salacot. 

Pero la arqueología de hoy, al menos en España, sobrevive al cliché acosada por la difícil convivencia de tres estamentos: universidad, centros científicos y empresas.

Nuestro invitado de hoy, Pablo Guerra, se subirá a la tarima de ArqueoUDIMA para analizar el estado de salud de la disciplina y también para proponer cómo salir del círculo visioso en el que estamos inmersos.

Pablo cuéntanos, ¿por qué crees que la arqueología española atraviesa un momento de crisis?

Pablo Guerra (en adelante PG): Bueno, la arqueología española lleva en crisis desde la Ley 16/85 porque no hemos conseguido enfocar hacia dónde va encaminada la profesión.

Una profesión que, por cierto, a día de hoy todavía no está reconocida. Se trata de una profesión que no tiene un colegio profesional propio.

Yo creo que la crisis la arrastramos desde el momento en que quisimos desarrollar una legislación y no tuvimos a los profesionales adecuados.

La Ley 16/85 y también las leyes autonómicas no han sabido orientar cuáles son las necesidades sociales.

DC: Entiendo con esta primera respuesta que, desde tu punto de vista, la arqueología a nivel profesional necesita un cambio de rumbo. Me gustaría que nos dijeras cuáles son o cuáles serían tus soluciones a corto plazo.

PG: Es complicado, porque creo que es un problema además a nivel global. Principalmente porque la formación de profesionales procede y debe proceder principalmente de las universidades, eso por un lado.

La formación debe estar orientada a satisfacer esas necesidades sociales desde el punto de vista de la profesión de la arqueología, por lo tanto tienen que ser las universidades las que inicien y lideren este impulso, esta necesidad.

Por otro lado además, una profesión exige entre otras herramientas un convenio regulador de la profesión.

Esta profesión requiere también de profesionales cualificados que pasen por distintas fases.

Nuevamente la universidad y además también grupos, colectivos y asociaciones tienen ese difícil papel de seguir formando a los profesionales de la arqueología.

Creo que la solución no sólo recae principalmente en lo que es la formación, en las personas que forman.

También recae en los propios profesionales que tienen que tener una visión global y tienen que pensar qué es lo que necesita en este momento la sociedad: cómo podemos formarnos, cómo podemos tener salidas profesionales aquí en España, etc.

¿Cuál es el modelo educativo ideal para estudiar arqueología?

DC: Bien, Pablo. La casuística o la comparativa en este caso suele ser un argumento recurrente a la hora de establecer modelos.

Lo estamos viendo por ejemplo en el mundo de la educación; constantes invocaciones al modelo finlandés como el modelo a imitar en España y en el resto de Europa en muchosde los casos.

Pero en el caso de la Arqueología, ¿tú tienes en mente cuál es el modelo a imitar? ¿Cuál sería ese modelo en el que deberíamos fijarnos como espejo en tema arqueológico?

PG: Yo creo que no hay un modelo 100% perfecto, pero te puedo poner dos casos.

En Gran Bretaña el desarrollo de la arqueología como profesión tiene unos elementos que creo que son muy interesantes y a tener en cuenta.

Por ejemplo, allí los arqueólogos obtienen el safety pass, que es una especie de carnet de seguridad para trabajar en obra.

Los arqueólogos tienen que pasar por una especie de examen, realizan un curso y obtienen el safety pass.

Esto a nivel laboral es muy interesante porque el arqueólogo adquiere unos conocimientos (de normas de seguridad en el trabajo, de desarrollo en obra), que aquí en España no se dan.

Querían implantarlo para el tema de la construcción y aplicarlo al sector de la arqueología, pero en España a día de hoy no se hace.

En el Reino Unido también la UCLA tiene bolsas de empleo muy interesantes y hay un interés por el voluntariado arqueológico también muy importante. Aunque también tienen sus cosas a mejorar en Gran Bretaña.

En Francia por ejemplo existe lo que es el CNNRS, que es una gran asociación de profesionales. Es como una especie de CSIC donde desarrollan y gestionan la profesión de la arqueología

En el año 98 si no recuerdo mal, una autora dijo que en Francia había multiplicado hasta llegar a 1200 profesionales públicos funcionarios que se dedicaban al control arqueológico. Yo creo que son cosas importantes.

En resumen y concluyendo, no sé si hay un modelo perfecto a nivel estatal fijándonos en casos más allá de nuestras fronteras, pero sí hay cosas que podríamos digamos coger prestadas para poder desarrollar.

Siempre en función de la legislación española, que es una legislación particular, peculiar y que además está adaptada a muchos supuestos.

¿Cómo ha cambiado la arqueología profesional desde la crisis de 2008?

DC: Pablo, entremos de lleno en lo que es la arqueología profesional que es la que tú conoces y a la que tú te dedicas.

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria vengo observando un proceso de reconversión o de reciclaje de muchas de estas empresas que estaban antes dedicadas a lo que es la excavación, la arqueología de urgencia y que los últimos años se ha producido como digo esa reconversión, ese reciclaje en empresas más orientadas a la tecnología, a grafismos, a reconstrucciones a SIG…

¿Cómo valorarías tú todo este proceso más o menos de una década hacia acá que se está produciendo en el mundo de la arqueología de urgencia?

PG: Bueno, yo lo valoraría de forma positiva. Principalmente porque los tiempos cambian, aparecen nuevas tecnologías como las tecnologías de la teledetección, el SIG, los 3D, la virtualización

Es cierto que esto, hace años, cuando yo estudiaba no había tantas empresas que se dedicasen a este tipo de formación y es de agradecer que sí lo hay ahora.

También es cierto que hay un stock de profesionales que sin tener digamos un trabajo fijo, sin poder dedicarse a la arqueología, la arqueología de gestión o la arqueología de urgencia, han tenido que reciclarse y eso es bueno.

Eso demuestra que hay cierta salud en el profesional arqueólogo. Es ley de vida, o te reciclas o mueres. Entonces yo creo que eso es bueno.

Y sobre todo es bueno también porque vamos a la par con las nuevas tecnologías. Yo conozco muchos compañeros que se dedican al tema de 3D, al modelado, que se dedican a hacer los vuelos arqueológicos con drones

Eso es positivo, insisto siempre y cuando exista una demanda, un equilibrio entre la demanda y la oferta.

Lo que no puede ser es que ahora tengamos 300 o 500 empresas que se dediquen a hacer 3D y sin embargo la demanda sea para 20 empresas. Eso creo que no es bueno.

Desequilibrio entre excavación de yacimientos y publicaciones

DC: Pablo, acabas de mencionar la palabra equilibrio y mi siguiente pregunta viene relacionada con ese equilibrio o más bien esa descompensación que ha existido tradicionalmente entre la excavación y la publicación en la empresa, en arqueología de urgencia.

Es algo que es una crítica escuchada desde hace bastante tiempo, sobre todo, desde el ángulo de la universidad, que se publica mucho menos de lo que se excava en arqueología de urgencia.

Me refiero a informes, me refiero a peritajes, me refiero a memorias, me refiero artículos científicos…

¿Tienes en mente cuál podría ser la solución o cómo podría regularse o reglamentarse esta deficiencia que ha habido tradicionalmente en la arqueología de urgencia?

PG: Bueno, esto tiene tiene distintas lecturas. Es cierto que no todas las empresas de arqueología publican las memorias finales de intervención, cosa que está dentro nuestro código ético profesional, es decir, nuestro verdadero objetivo es investigar y divulgar.

Y es cierto que no todas las empresas lo hacen, pero hay muchas que sí. Hay muchas que tienen series de publicaciones sobre sus memorias.

Yo creo que la solución, visto desde la perspectiva del gestor de una empresa, sería pues que se pague esa publicación.

Es decir, ¿por qué no se paga esa publicación? ese esfuerzo que hacen los arqueólogos por llevar a cabo una investigación.

La gente de la universidad compañeros míos dicen “bueno, es que no es necesario que eso se pague, tiene que salir de uno decir voy a publicar la memoria”.

Yo creo que es una mezcla de unas cosas y de otras. Yo he tenido la suerte de trabajar con gente que sin estar pagado se ha publicado, hemos hecho el esfuerzo está y se ha hecho la publicación bien con un libro, bien con un artículo.

Algunas autonomías, el País Vasco e incluso en Andalucía hay unos anuarios de publicaciones en los cuales se pide a los arqueólogos que entreguen un pequeño texto de sus intervenciones y todos los años pues salen publicados estos anuarios.

Yo creo que eso es muy útil y muy práctico, son anuarios que salen con un poco de retraso porque también es cierto que hay muchas intervenciones pequeñas, intervenciones puntuales de poco tiempo, pero son sólo unas cuantas.

Entonces yo entiendo también pues es que es importante que las autonomías, que la administración competente, de alguna forma no exija, sino que solicite a los directores el texto de la intervención si queremos realizar una publicación.

Creo que eso es necesario, es importante y por otro lado el arqueólogo no puede negarse a realizar la publicación de sus memorias.

No puede porque está dentro de nuestros principios éticos profesionales divulgación e investigación.

Pero es cierto que hay un desequilibrio importante entre las empresas que sí publican y las que no publican.

¿Qué papel juega la universidad en el desarrollo profesional de los arqueólogos?

DC: Pablo, hemos hablado de la empresa pero otro de los instrumentos clave en todo este tejido de actividad arqueológica evidentemente es la universidad.

Porque si es posible que la ortodoxia académica le esté haciendo daño a la universidad.

Y se está distanciando un poco de la sociedad, es una de las críticas también más escuchadas de los detractores de la universidad y de la universidad presencial en este caso.

Estamos hablando de profesores que han mamado la universidad presencial, es su casa prácticamente, pero en mi opinión creo que hay que dejar entrar algo de aire fresco en las aulas y progresivamente acercando la universidad a la sociedad y no sé qué opinión tienes tú en este sentido.

PG: Bueno, a pesar de ser la gran damnificada, yo no condenaría a la universidad, todo lo contrario.

Desde luego que está haciendo tanto la universidad como los profesores universitarios están haciendo un grandísimo esfuerzo por mejorar la formación.

A la vista está que hay un Grado de Arqueología, cosa que antes no existía. Ya existe un grado de arqueología y existen arqueólogos graduados, afortunadamente ahora sí.

Otra cosa es que estamos consiguiendo dar a la sociedad lo que está solicitando, es decir, la sociedad solicita profesionales cualificados que sepan de topografía, que sepan incluso de 3D, que sepan de cerámica

Pero que sepan también de antropología física, tienen que saber tantas cosas que al final el alumno, la propia universidad le está diciendo al alumno fórmate más allá de la universidad presencial y esto no es malo.

Es un equilibrio que creo que tiene que mantenerse. Que el alumno cuando sale de la universidad y no tiene esa formación que la sociedad le está exigiendo para ser profesional, busque esa formación en universidades no presenciales, en colectivos, en organismos en asociaciones…

Es bueno que exista ese equilibrio pero insisto, creo que la universidad presencial si está haciendo un esfuerzo importante.

A lo mejor tiene que seguir haciendo ese esfuerzo porque llevamos muy pocas generaciones de Grado de Arqueología en España.

Pero yo creo que hay que seguir en ese esfuerzo, no creo que debamos condenar a la universidad presencial por el hecho de que los arqueólogos tengan que irse fuera a trabajar o por el hecho de que haya un porcentaje de paro muy alto y muy elevado.

No creo que sea un problema de la formación que se imparte en la universidad, creo que va más allá.

La universidad tiene que seguir mejorando, tiene que seguir reciclándose pero principalmente está en la mentalidad del arqueólogo el seguir mejorando.

Un grado, una licenciatura en lo nuestro que son las humanidades no te van a dar un trabajo nada más salir a la universidad, te tienes que seguir formando, tienes que seguir investigando.

Algunos pues como yo personalmente con casi 40 años doctorándonos a esta fecha, no pasa nada, hay que seguir investigando hay que seguir mejorando y si uno quiere esta profesión pues lo seguirá haciendo. 

Universidad presencial o a distancia, ¿qué es mejor para estudiar arqueología?

DC: Pablo, tú estás sentado y aquí en los Estudios UDIMA, en una universidad que y lo sabes, apuesta por por la enseñanza online evidentemente.

Somos una universidad online que apuesta por el vídeo como herramienta pedagógica y especialmente el mundo de la arqueología donde es tan necesaria la imagen, la fotografía, el vídeo la reconstrucción, el plano, el mapa…

Nuestra apuesta el vídeo es una alternativa a esa tradición milenaria de tomar apuntes. Esa es la dinámica que tenemos, pero una de las críticas que forma parte de nuestra idiosincrasia es presentar el vídeo como alternativa.

Hay una gran brecha ahora entre lo que es universidad online y presencial.

Unas tienen debilidades, otras tienen fortalezas pero me gustaría saber cuál es tu opinión.

Qué le dirías a un alumno que tiene la opción de estudiar en la presencial y en la online. Debilidades y fortalezas de los dos sistemas.

PG: Bueno eso sería hacer lo que se llama un análisis DAFO al completo, es complicado.

Yo pondría un ejemplo muy claro y es a la hora de impartir docencia en las universidades

Al principio originariamente se enseñaban grabados de piedras, de yacimientos, dibujos por ejemplo de García Bellido maravillosos.

Luego se pasó a las diapositivas de cristal, esto fue una bomba de la tecnología.

La gente decía: ¿pero cómo vamos a sustituir el grabado, el dibujo, por la diapositiva de cristal?

Luego se pasó a la diapositiva del negativo en fotográfico y se decía: ¡pero hombre! ¿Cómo va a compararse en la diapositiva con el grabado con la diapositiva de cristal?

Ahora sin embargo estamos facilitando y permitiendo el acceso a la arqueología, a la docencia universitaria a gente que se encuentra a miles de kilómetros de aquí.

Tú impartes clases por ejemplo a gente que está en Perú, en Ecuador, en Estados Unidos, en Asia….

Esa posibilidad de acercar la formación a la persona que está interesada en formarse en la arqueología.

Es lo mismo, no se puede tener miedo de las nuevas tecnologías igual que no podemos tener miedo al SIG, al 3D, al fotomodelado, a la fotogrametría

No se puede tener miedo de esto y tampoco se puede tener miedo a facilitar al alumno una tecnología nueva que le va a permitir asociar ideas y adquirir conocimientos.

Esto es lo que están haciendo en Estados Unidos, es lo que están haciendo en Gran Bretaña y lo que están haciendo en Francia o en Italia.

Aulas en las que van los alumnos debaten, conversan, se intercambian bibliografía y ven un vídeo al final o ven un documental o ven una película.

Yo creo que eso es básico, no creo que la universidad presencial deba cerrarse a estos instrumentos docentes y no creo que lo hagan.

Insisto, yo conozco algunos programas docentes, profesores, departamentos que están abiertos a introducir estas nuevas tecnologías.

Por otro lado la universidad a distancia permite llegar a esta formación más allá de las fronteras.

Pero además, por otro lado la universidad online tiene que seguir mejorando, tiene que seguir perfeccionando sus temarios, tiene que colaborar con otras universidades, tiene que colaborar con centros de investigación y con yacimientos arqueológicos.

Poder combinar lo online o a distancia con lo presencial no es incompatible en absoluto.

DC: Efectivamente tú mismo has citado fórmulas intermedias que combinen lo presencial el online y sin necesidad de devaluar una de las dos opciones porque la una necesita la otra y yo creo que en eso estamos todos de acuerdo.

Pablo, no sé si hemos arreglado el mundo pero te agradezco pues todas estas propuestas.

Está claro que hay brotes verdes que hay una generación que viene pisando fuerte, gente muy preparada y capaz de al menos mantener el alto nivel de la arqueología que tenemos.

Ahora, la preparación está ahí, otra cosa es el problema de la inserción laboral que evidentemente existe.

Muchas gracias por tu análisis. Espero que no sea la última vez que te tengamos aquí en los estudios y de verdad muchas gracias por tus aportaciones.